Pocos minutos. Una sola oportunidad para dejar huella.

Un Open Day es un evento distinto a todos los demás.

Periodistas, clientes, prescriptores e influencers entran y salen durante toda la jornada, permanecen apenas unos minutos y, en ese breve intervalo, todo tiene que funcionar a la perfección.
Una bebida. Un canapé. Una conversación. A veces eso es todo lo que tenemos para contribuir a la imagen y al recuerdo de una marca.

En Flor de Sal entendemos que, en estos eventos, todo está en los pequeños detalles, sostenidos en el tiempo.
Cada pieza debe llegar impecable al último invitado igual que al primero. Lo caliente, caliente. Lo frío, muy frío. Las bebidas servidas en su punto. La presentación perfecta durante horas, aunque el flujo de asistentes sea constante e imprevisible.

Y el servicio debe tener la misma precisión: atento y cercano, pero discreto; capaz de anticiparse sin interrumpir, de estar presente sin hacerse notar.

Es un equilibrio delicado y uno de los formatos en los que más experiencia y éxito hemos acumulado.

Flor de Sal convierte unos minutos en una experiencia que ayuda a recordar una marca.