Mucho más que un cocktail

Un cóctel de empresa es, ante todo, una oportunidad para relacionarse. Normalmente a Flor de Sal nos solicitan atender eventos con clientes o accionistas.

En estas circunstancias el cocktail se convierte en una extensión de la empresa anfitriona. La gastronomía, el servicio, la presentación y hasta los pequeños detalles transmiten una forma de recibir, una filosofía y una forma de trabajo.

Por eso cuidamos el ritmo de cada pase, la temperatura y presentación de cada plato, la atención de los camareros y la disponibilidad constante de las bebidas, procurando siempre que el servicio acompañe la conversación sin interrumpirla. Cercano, atento y discreto.

También nos gusta personalizar cada evento para que los invitados perciban que ha sido pensado especialmente para ellos. Podemos incorporar pequeños guiños a la gastronomía de sus países de origen, adaptar determinados platos al perfil de los asistentes o integrar la identidad de la empresa en la puesta en escena, utilizando colores corporativos en las mesas de apoyo o adaptando los uniformes del equipo. No nos olvidamos de ajustar los menús a las personas que sufren de alguna intolerancia, procurando que los cambios sean los estrictamente necesarios para que puedan comer tranquilos sin sentirse diferentes.

Porque un buen cóctel no debería ser simplemente correcto.

Debe conseguir que los invitados se sientan bien recibidos, facilitar las relaciones personales y permitir que la empresa anfitriona pueda concentrarse únicamente en lo verdaderamente importante: sus clientes.

Flor de Sal convierte la hospitalidad en una herramienta para crear vínculos y reforzar la imagen de una marca.